Teme al miedo, siente el miedo

Teme al miedo, siente el miedo, así titulaba recientemente un post Seth Godin. La verdad es que me ha hecho pensar.

Somos unos miedicas,… no lo podemos evitar

Está en nuestra naturaleza, nuestro instinto de conservación nos empuja a valorar los riesgos antes de tomar una decisión. Sino hay peligro aparente o los riesgos son menores, entones actuamos. Pero ¿qué ocurre cuando los riesgos son mayores? ¿qué ocurre cuándo no podemos/sabemos valorar si existe un riesgo?

Tenemos dos opciones: afrontarlo o evitarlo.

Tenemos miedo a tener miedo

¿Cuántas veces dejamos de hacer cosas por temor a equivocarnos? ¿cuántas veces preguntamos a nuestro jefe o le pasamos la decisión a otro para ‘trasladar’ o compartir una decisión? ¿qué consecuencias tiene esto en nuestras vidas?

Aprendamos a beneficiarnos del miedo

Sin pasar a ser unos temerarios, ¿qué pasaría sin aprendiésemos a arriesgarnos? ¿cuándo obtenemos mayores beneficios?

Tenemos que aprender a ‘apostar’. Aprender a arriesgar lo suficiente como para obtener un buen beneficio, pero no tanto como para poner en peligro nuestra estabilidad.

Tenemos que aprender a ponernos en nuestra zona de reto y a ser capaces de salir airosos.

Como dice Taleb en su libro ‘Antifrágil’: “Sólo conseguimos cierta medida de orden y control, si aceptamos el azar”.

Cuando asumamos que el azar siempre estará presente y que nos puede tanto beneficiar como perjudicar, aprenderemos a estar preparados en ambos sentidos.

Si el azar nos perjudica, nos hará tanto daño como para dejarnos fuera de juego. Y si nos beneficia, estaremos preparados para aprovechar el momento.

Para terminar una frase de Seth Godin del post que os he mencionado al principio:

“The fear doesn’t care, either way. The choice is to spend our time avoiding that fear or embracing it.”

 

La foto que acompaña al post en la home es de Brainloc

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14 Comentarios

  • Hola Tristán:
    Buen post sin duda, básicamente de acuerdo contigo. Siempre he pensado que al tomar decisiones lo más importante no es acertar, sino asumir las consecuencias, “lo que pudo haber sido y no fue” no tiene ningún sentido.

  • Totalmente de acuerdo.
    El problema es que la gente está acostumbrada a sentir miedo y a estar coaccionado. Poca gente tiene la suerte de poder probar, intentar, equivocarse y asumir sin problemas. me ha encantado y además no siempre hay que escribir de un sólo tema. Apoyo la diversidad ;))
    Seguimos!!

  • Coincido plenamente con vos Tristán. O lo afrontamos o lo evitamos, pero sin dudas el camino que más resultados brinda es afrontar las situaciones

    Saludos!

  • Cuando enfrentamos nuestros miedos todo comienza a ser diferente y los resultados positivos comienzan a aparecer. Saludos!

  • Eso es Luis!

    Cuesta, pero cuando lo hacemos todo resulta mejor. Se suele decir que es más difícil pensarlo que hacerlo. Las cosas suenan más difiles en nuestra cabeza, de lo que son en realidad.

  • Además, sin riesgo no hay gloria;)Totalmente de acuerdo con lo que dices en tu artículo, si nos quitamos ese miedo, si afrontamos con valor cualquier pequeño obstáculo, nos daremos cuenta de que podemos hacer cualquier cosa que queramos y sin duda, los resultados positivos te llegarán, un abrazo!

  • Muchas gracias por el comentario Sonia!

    La verdad es que es más fácil decirlo que hacerlo. Pero sólo cuando pasamos por ello, nos damos cuenta de lo beneficioso que puede ser para nosotros.

  • Efectivamente Tristán,

    es increíble la cantidad de cosas que nos perdemos por no afrontar esos miedos de los que hablas. Desde el trabajo hasta cualquier otra faceta de nuestra vida, vamos siempre con el “freno echado” por el miedo a meter la pata. Pero es que ese “meter la pata”, en la mayoría de las ocasiones tiene un impacto muchísimo menor al que pensábamos. Apartando casos muy especiales, lo que suele ocurrir es que te echen una bronca, que discutas con alguien, que tengas que subsanarlo a base de horas de trabajo, etc…; pero si aciertas es un subidón tremendo.

    Por ello debemos relativizar las consecuencias de nuestros actos, no lanzarnos sin medir las consecuencias, pero tampoco hacer de ellas una constante justificación de nuestra pasividad.

    Actualmente me estoy enfrentando al “miedo” de dejar de fumar, y tras varios días he descubierto que no era tal, que es sencillo y que además he sido un imbécil por no haberme enfrentado a él mucho antes.

    Pues eso, a veces ni existe.

  • Muchas gracias por tu aportación Lope!

    100% de acuerdo contigo. Las cosas suenan peor en nuestra cabeza de lo que en realidad son. Tenemos (yo el primero) que aprender a ser más valientes.

  • Estupendo post, Tristán

    Desde nuestro punto de vista, una de las palancas más poderosas para generar ese miedo es el hecho de no asumir la incertidumbre, la casualidad, la suerte. Hace unas semanas reflexionábamos al respecto:

    *****************

    Un letal golpe de suerte

    El inicio de la película Matchpoint es sencillamente sobrecogedor:

    http://www.youtube.com/watch?v=q1Y00ZAlsWE

    “Aquel que dijo “más vale tener suerte que talento”, conocía la esencia de la vida. La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte. Asusta pensar cuántas cosas escapan a nuestro control. En un partido hay momentos en que la pelota golpea con el borde de la red, y durante una fracción de segundo puede seguir hacia delante o hacia detrás. Con un poco de suerte sigue hacia delante y ganas, o no lo hace y pierdes.”

    Reconozcámoslo. La suerte tiene muy mala fama. Si el proyecto que has lanzado triunfa es poco probable que confieses públicamente que se debió a un golpe de azar. Si tu hijo consigue un brillante resultado en el último partido de baloncesto, será complicado que especifiques que el balón entró en el aro en el último segundo y a punto estuvo de fallar. Queda mucho más profesional hablar del esfuerzo titánico que tuviste que hacer para alcanzar esa meta o de las horas de entrenamiento necesarias para el lanzamiento de aquel tiro libre.

    Pero nos pongamos como nos pongamos, el azar a veces es tan importante como la buena preparación en la consecución de un gran éxito.

    Nassim Nicholas Taleb habla en su libro “The black swan” de los sucesos altamente improbables y considera que uno de los principales sesgos cognitivos en los que caemos cuando analizamos un hecho es el “sesgo retrospectivo (hindsight bias)“. Es decir, “a toro pasado” somos capaces de aportar multitud de razones que explican el por qué de cierto acontecimiento con una facilidad inversamente proporcional a nuestra capacidad de anticiparlo. De modo que cualquiera puede encontrar ahora múltiples explicaciones para el éxito de Microsoft, cuando si le hubieran propuesto entrar en su accionariado en los primeros meses de vida hubiera pensado que menuda locura.

    En sentido contrario, decía el jugador de golf Gary Player que él si creía en la suerte, de hecho cuanto más jugaba más suerte tenía. Pablo Picasso se expresaba en términos similares y decía aquello de que “cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”.

    Probablemente las dos posturas sean perfectamente compatibles. La suerte vendrá y se irá, y el hecho diferencial será si supimos estar preparados para recibirla.

    http://marketingstorming.com/2013/11/23/un-letal-golpe-de-suerte/

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