Liderazgo y dedicación claves del éxito de una estrategia

Sigo dándole vueltas a los problemas de las empresas a la hora de implementar una estrategia de marketing. Hasta ahora he hablado de cuatro problemas:

Más allá de las consideraciones estratégicas y todos los matices sobre los que hablo en los artículos que os menciono, creo que podemos reducir la lista de problemas a unos pocos.

Todo lo que cito en los artículos es cierto. Tanto los problemas, como las posibles soluciones, pero remitiéndome a mi propia experiencia con numerosas empresas a lo largo de mi carrera, creo que la lista de obstáculos para que una estrategia se implemente correctamente se reduce a dos: falta de y dedicación.

Son cosas muy relacionadas ya que el líder marca las prioridades y estas consumen el tiempo disponible.

Problemas de liderazgo

Si hemos llegado al punto de implementar la estrategia de marketing es porque la gerencia tiene clara su importancia, o al menos la intuye.

La empresa ha llegado a una fase en la que necesita definir un plan para avanzar. Se ha dado cuenta de que un conjunto de acciones tácticas no es suficiente para conseguir los objetivos. Tener claro este planteamiento es un gran paso y es enormemente positivo.

Pero, ¿qué ocurre cuando nos enfrentamos con el día a día? ¿qué ocurre cuando enfrentamos las necesidades operativas de la estrategia con la realidad? Es decir, ¿qué ocurre cuando tenemos que dedicar recursos (y dejar de hacer otras cosas) para poner en marcha la estrategia? ¿qué ocurre cuando toca marcar prioridades y reenfocar la dirección de la empresa?

Aquí empiezan los problemas de la implementación. La empresa tiene una inercia difícil de gestionar, la presión por la facturación hace que todo esfuerzo se dedique a vender, los equipos están acostumbrados a otra forma de trabajar (e incluso ven en lo digital una amenaza para su trabajo),… la realidad es que la estrategia (su implementación) se tiene que hacer un hueco donde no lo hay.

Por supuesto debe ser el líder quien debe tener las ideas claras, marcar el rumbo y tomar las decisiones oportunas. Es la única manera de que las cosas sucedan y la estrategia se pueda implementar. Si esto no ocurre, el fracaso está garantizado. En el mejor de los casos se harán algunas cosas, pero es muy difícil que bajo esas circunstancias la estrategia tome forma.

Falta de prioridades

Derivado de los problemas de liderazgo encontramos el segundo gran problema: la falta de dedicación a los temas estratégicos.

En el escenario anterior es posible que consigamos que aquello que se ha conseguido implementar pase a formar parte del día a día del equipo, pero obviamente una correcta implementación no consiste en añadir tareas a un equipo de por sí ya saturado (uno de los problemas más comunes).

Se deben tomar decisiones, a veces muy difíciles, para eliminar aquello que no aporta valor, volver a priorizar y así dar cabida a lo importante. De esta manera el equipo podrá dedicar tiempo a implementar y luego podrá asumir la carga de trabajo resultante.

Es decir, priorizar lo urgente por encima de lo importante. Algo que nos podemos aplicar cada uno de nosotros a nuestro día a día.

Es en este momento cuando son de especial importancia los líderes de proyecto que se alinean con la gerencia y tiran del equipo.

Además de esta priorización y liderazgo de proyecto, es muy recomendable dedicar un tiempo específico a reflexionar sobre la estrategia y sus resultados para poder tomar decisiones correctoras.

Normalmente se dedican una o dos jornadas de trabajo al semestre donde se aprovecha para hacer equipo y comunicar los planes estratégicos.

 

¿Qué opináis? ¿pensáis que hay algún otro obstáculo importante?

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