De un tiempo a esta parte muchos de los consultores SEO que trabajamos con clientes nos hemos “sublevado” contra dos frentes: el SEO automático y los “pseudo-SEOs” o “SEOs de todo a cien”. Los segundos merecen un post aparte, pero en este hablaremos sobre los primeros, esos SEOs automáticos, creados por programas de ordenador y no por personas.
¿Es lo mismo el automático que el manual?
Obviamente no y, sin embargo, muchas veces los profesionales del posicionamiento nos valemos de estos automatismos para agilizar unas determinadas consultas. Qué incongruencia, ¿verdad?. Pues nada más lejos de la realidad. Vamos a poner ejemplos en los que el SEO automático es necesario:
1. Métricas.
Para sacar unas determinadas métricas, comunes a todos los proyectos (ratios de inundación, profundidad de rastreo, porcentaje de palabras claves, ratio de palabras claves sobre código, numero de enlaces entrantes, numero de enlaces salientes, contar el número de veces que aparece un determinado vocablo dentro de una web,…) los software creados para tal fin son la mejor opción. Pero no es lo mismo, ya que después una persona ha de recoger esos números y crear las estrategias consecuentes según el momento en el que se encuentren los buscadores, con todas sus actualizaciones (casi semanales), que, además, son desconocidas a ciencia cierta, ya que ningún profesional tiene el algoritmo del buscador.
Además, ver las métricas no te implica comprenderlas. Déjenme que parafrasee a Nuño Valenzuela: “saber lo que es un metatag no significa que sepas usarlo”.
2. Descubrimiento de enlaces entrantes.
Pueden visualizar los logs o mirar su herramienta analítica y descubrir desde que punto les llegan los visitantes, pero si un enlace se puso hace 6 meses y ya no le trae visitas, raramente podrá descubrirlo manualmente. Para eso, lo mejor el uso de herramientas propias de descubrimiento de enlaces entrantes.
3. Creación de contenido.
Hemos hablado muchas veces que el contenido es el rey (por cierto, el contenido será el rey, pero el enlace es Capitán General con mando en plaza). Piensen por un momento: ¿Confiarían el contenido de sus contratos a una máquina? ¿O un discurso ante la junta directiva? ¿O los planos de un edificio? ¿O una guía turística como la de Chiclana? Creo que no, entonces ¿Cómo van a dejar que su contenido se los escriba una máquina?
Hay muchos servicios de posicionamiento (sobre todo los creados por las compañías de Hosting que abusan de su cartera de clientes para ofrecer este tipo de servicios), que te incluyen analizar las cadenas de búsqueda introducidas y si no las considera óptimas, cambiar la web… Imaginen que, por ejemplo, su proveedor de artículos de papelería, tuviera una cláusula en su contrato en el que te diga que si tal papel no es el que ellos recomiendan, o esa marca de bolígrafos o marca de CDs, ellos, de motu propio lo cambiarán al que les convenga. Es algo ilógico.
4. Estructura de la web
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