Micro-funneling: otra visión del purchase funnel
En un post anterior La justicia de la analítica web: “Al César lo que es del César” describía la evolución de la analítica web en los últimos años y las ventajas que esta aporta a las campañas online.
Para explicar estas ventajas hice un gráfico de un purchase funnel: proceso por el que pasan los usuarios desde los primeros clics de prospección, hasta que se convierten en clientes.

Podemos seguir a cada cliente desde los clics de prospección hasta la contratación
Trataba de resumir estas ventajas con la siguiente frase:
“La analítica web profesional nos permite ser infinitamente más eficientes con nuestra inversión, a proporcionar información valiosísima a nuestros departamentos de fidelización, captación, etc.”
La idea que nos transmite el purchase funnel, es que a través de una serie de campañas cierto número de usuarios que entran en el funnel (“caen en el embudo”). Unos se van cualificando (piden información, hacen un pedido, etc,…) hasta terminar siendo clientes, y el resto se “cae” del proceso. El objetivo, naturalmente, es que se “caigan” el menor número posible de usuarios durante el camino.
Los que terminan convirtiéndose clientes representan la tasa de conversión de nuestro funnel.
¿Cuál es la realidad?
El purchase funnel de nuestras campañas está formado por los funnels de cada uno de los canales o micro-funnels.







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