La estrategia sin implementación es papel mojado

Una de las grandes dificultades operativas de mi trabajo como consultor de estrategia de marketing es la implementación de la propia estrategia.

Empezamos repasando el modelo de negocio, definimos el perfil de audiencia,… vamos dando los pasos necesarios hasta que tenemos definida la estrategia de marketing de la empresa. Hasta aquí el camino puede tener sus baches, pero la metodología está más que probada y terminamos cumpliendo nuestro objetivo.

Pero una cosa son los planes y los documentos definidos y otra muy diferente es la realidad del día a día. El momento en el que debemos decidir entre lo importante y lo urgente.

Cómo gestionar la implementación de una estrategia de marketing

Cuando leo ‘gestionar’ e ‘implementación’ juntos en el subtitular que acabo de escribir, me llama la atención lo etéreo que suenan mis propias palabras.

Pero la realidad, es que la gestión de la implementación es tanto o más importante que la propia ejecución. Sin la primera no tenemos la segunda, o al menos no tenemos garantías de que la segunda salga bien.

1. Apuesta clara y sin titubeos

El primer paso para que los grandes cambios se lleven a cabo, empieza por una gerencia convencida e implicada en el proceso hasta las últimas consecuencias. La gerencia es quien debe iniciar el proceso y hacer partícipe al resto de la organización.

Si los que lideran tienen las cosas claras, la organización les sigue.

2. Alineación de esfuerzos

Una verdadera estrategia de marketing tiene implicaciones mucho más allá del último paso táctico en el que ponemos en marcha una campaña u optimizamos el proceso de compra de la web.

En muchas ocasiones entraña cambios estructurales y hasta culturales dentro de la propia empresa. Por este motivo es imperativo que los esfuerzos desde la gerencia hasta los departamentos que ejecutan la estrategia deben estar perfectamente alineados.

3. Equipos preparados

Tan importante como la gerencia, es el papel de los equipos que ejecutan la estrategia. Pero muchas veces por esa desconexión o falta de alineación que mencionaba hace un momento, es la propia gerencia quien no se plantea si sus equipos están preparados para implementar la estrategia con garantías.

4. Un plan para el plan

Para que una estrategia de marketing se implemente correctamente necesitamos, además de una programación de los proyectos a realizar, un plan para que la propia organización sea capaz de asimilar los cambios que la estrategia supone.

Para ello debemos convertir lo teórico (el documento definido) en práctico, debemos incorporar lo estratégico al día a día de los departamentos implicados y que el documento de la estrategia se convierta en herramienta de trabajo.

5. Los elefantes en filetes pequeños

Otro de los grandes problemas que suelo encontrar y que puede causar más de uno de los anteriormente citados, es tratar de acometer el proyecto de golpe.

Si a que la estrategia supone un cambio grande y que a la gerencia le cuesta dar los primeros pasos le añadimos que pretendemos hacer todos los cambios al tiempo, tenemos un más que probable retroceso o bloqueo en el proceso de cambio.

Por este motivo es más que recomendable partir la implementación en proyectos que la organización sea capaz de asimilar. De esta manera iremos combinando la mentalidad cortoplacista con la implementación faseada de la estrategia.

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