¿Qué es para ti hacer un buen trabajo como profesional del marketing?

buen trabajo

El día a día de un del marketing suele ser complicado. Está compuesto de un gran volumen de tareas y normalmente de áreas diferentes. Cada día es diferente al anterior, ¡es un trabajo apasionante! Pero a veces tanta variedad y volumen pueden resultar contraproducentes.

Dejadme que me explique empezando por el principio.

¿Para qué hacemos marketing?

La respuesta que muchos podéis tener en la cabeza es: “para vender los productos de la empresa”.

Y en parte tenéis razón, pero sólo en parte. La respuesta correcta sería para aportar valor a la empresa o, dicho de otra manera, para ayudarle a conseguir sus objetivos de negocio. Y como os podéis imaginar las empresas no sólo necesitan vender más.

Para vender más hay que hacer muchas cosas más que vender y las empresas tienen otras necesidades en las que el marketing puede jugar un papel importante.

Una buena guía para ayudarnos a priorizar nuestra actividad de marketing es partir del Business Model Canvas que es una manera sencilla de representar las variables más importantes para el negocio y por tanto, las que deben guiar los objetivos de la estrategia de marketing.

Esta es la teoría, pero ¿qué ocurre en el día a día de un departamento de marketing?

Tenemos más trabajo del que somos capaces de asimilar

Normalmente, el volumen de trabajo diario de un departamento de marketing está por encima de la capacidad real de las personas que lo componen. Tienen más trabajo del que son capaces de asumir.

A esto le añadimos un entorno cambiante que hace que cada poco tiempo entren nuevas tareas urgentes y/o importantes, que desorganizan la actividad diaria y cambian las prioridades.

En este escenario es más que normal que se pierda la referencia de cuáles son los objetivos. Dejamos de ser capaces de diferenciar lo importante de lo urgente.

Hacer buen marketing consiste en aportar valor al negocio, no en hacer muchas cosas.

Súmale a esto años de rodaje del departamento en los que se instauran tareas repetitivas que hace tiempo que no se analizan si son necesarias o no, y tenemos la realidad de muchos de los departamentos de marketing.

Trabajamos mucho, pero ¿aportamos todo el valor que deberíamos?

Esto lleva a trabajar muchas horas, sin hacerse demasiadas preguntas sobre si se deberían estar haciendo o no esas cosas. Parece que le planteamiento sea: “Hay mucho trabajo pendiente y tenemos que sacarlo adelante como sea”.

Volviendo al principio del artículo, debemos empezar por tener como referencia el modelo de negocio y sus objetivos para ser capaces de filtrar y priorizar correctamente las tareas.

Cómo priorizar las tareas para no perder la referencia de los objetivos de negocio

Cuando pensamos en estas cosas, solemos pensar: “Es verdad. Debería revisar mi forma de trabajar”. Pero la realidad es que pasadas unas horas hemos olvidado este planteamiento y nos hemos dejado llevar por la actividad diaria. Estamos donde estábamos antes.

Entonces ¿qué puedes hacer para trabajar mejor? O mejor dicho ¿cómo no perder la referencia de los objetivos de negocio?

Reconozco que no es tarea fácil, pero aquí os dejo los consejos que yo aplico en mi trabajo:

  • Decisiones basadas en datos: la inercia de la actividad diaria y las ideas preconcebidas, son nuestros peores enemigos. Por eso es fundamental que contéis con un dashboard de marketing que nos permita tener una visión global y actualizada de la actividad de la empresa (y además comparada con los objetivos marcados).
  • Convertir la estrategia en una herramienta de trabajo: debemos extraer los documentos principales de la estrategia de marketing: modelo de negocio, buyer persona, propuesta de valor, etc., imprimirlos, ponerlos en lugares bien visibles y tenerlos presentes para cada acción.
  • Mantener reuniones semanales o quincenales para corregir las desviaciones.
  • Definir una dinámica de trabajo personal que te obligue a reflexionar sobre ello cada día. En mi caso empiezo el día pensando en cada una de las áreas importantes del marketing y revisando el dashboard. Para ello tengo una tarea recurrente en mi herramienta de productividad (que sincronizo con el calendario). De esta forma, tengo la obligación de hacerlo cada día. Lo perfecto es hacerlo al empezar el día, pero si no es posible al menos antes de que termine.

 

La imagen que acompaña al artículo (buen trabajo) es de ShutterStock

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