Los pilares de la recuperación de la crisis del COVID-19

Ahora que empezamos con las primeras fases de la desescalada, se ve una actividad frenética de las empresas. Están haciendo sus planes para la vuelta a la actividad.

Durante estas semanas he estado escribiendo sobre la preparación durante el confinamiento y la definición de la estrategia para salir de la crisis:

He estado unas semanas en silencio (en breve os podré decir porqué), pero recientemente he encontrado una publicación de Federico Linares (Presidente de EY España), en LinkedIn que me ha llamado la atención especialmente.  En ella comparte las 10 principales reflexiones que compartieron con otros directivos en un debate organizado por Thinking Heads y en otras reuniones con directivos de la talla de Kike Sarasola y Belén Barreiro.

La visión de gente tan potente me ha ayudado a profundizar sobre cosas que ya comenté en mis anteriores artículos y a reflexionar sobre nuevos temas:

1. Las personas primero: empleados, clientes y proveedores

“Las personas son siempre lo primero en una empresa. La salud y seguridad de empleados, clientes y proveedores son prioritarias frente a cualquier otra consideración.”

Me gusta describir el proceso de definición de una estrategia, con una frase que apoya esta primera reflexión:

El marketing de dentro a fuera, y de menos a más

Pienso que es algo aplicable siempre, pero más aún en la situación en la que nos encontramos. Tenemos que proteger y fortalecer el corazón de la empresa, por sentido común y porque haciéndolo los resultados se mostrarán en las siguientes capas: clientes, proveedores y yo añadiría comunidad.

2. Comunicación constante y transparente

“La comunicación y transparencia en decisiones complejas son esenciales. Para afrontar una crisis, nunca se comunica de más y nunca se es demasiado transparente.”

Cuando estamos en una crisis es fundamental que todos los equipos estén actualizados con el último dato, y que se muestren los hechos con total transparencia.

Son momentos difíciles en los que la duda, la incertidumbre, y porqué no decirlo, el miedo planea por la empresa. Por este motivo, todos los miembros de la empresa deben avanzar al mismo tiempo, tener las cosas claras y la confianza en la dirección.

Quizás Federico Linares, lo esté dando por entendido en este punto, pero yo destacaría que la transmisión de confianza a los empleados debe ser una de las piedras angulares de la recuperación.

Por supuesto que se tendrán que tomar decisiones difíciles, podrá haber grandes cambios y despidos, pero si respetamos los principios de la comunicación constante y transparente, y además damos confianza a nuestros empleados, estos desarrollarán un mejor trabajo (y además pensando más en el bien de la empresa, que en su futuro profesional).

3. Incertidumbre radical

“Vivimos en tiempos de incertidumbre radical. La agilidad, la flexibilidad y la capacidad de adaptación son fortalezas críticas de cualquier empresa. Y la humildad es una actitud imprescindible para poder observar, escuchar, preguntar, aprender y poder tomar buenas decisiones.”

El punto 3 y 4 están bastante ligados. En este punto habla más sobre la actitud a tomar ahora, y en el siguiente sobre cómo preparar la empresa para las futuras crisis.

En estos momentos las ideas preconcebidas son especialmente peligrosas. Tenemos que ver la situación de nuestra empresa con nuevos ojos. Contamos con nuestra experiencia, por supuesto, pero no debemos caer en la trampa de las soluciones conocidas. Si estamos en un nuevo contexto para todos, ¿cómo esperamos que funcionen las recetas anteriores a la crisis?

4. Resiliencia ante un futuro impredecible

“Esta pandemia pasará. Pero no estaremos inmunizados frente a nuevas amenazas globales. Debemos aprender de ello y construir una mayor resiliencia personal, empresarial, económica y social para poder afrontar un futuro impredecible.”

Las empresas deben revisar sus procesos, definir escenarios y prepararse para las diferentes alternativas probables (ya que las posibles son demasiadas). Y hacerlo  el ánimo de aumentar la capacidad de adaptación de nuestra empresa para superar las crisis.

Aquí me gustaría añadir el concepto de la antifragilidad. Si la resiliencia habla de nuestra capacidad de volver a tu estado natural después de una crisis (muestra nuestra capacidad de recuperación), la antifragilidad es la capacidad de salir beneficiado de las crisis.

Para entender el concepto de antifragilidad es mejor hacerlo por oposición a fragilidad. Empecemos con un ejemplo. Por un lado tenemos un objeto frágil, un jarrón de porcelana por ejemplo. Este es un objeto que situaremos en una parte de la casa donde tenga menores riesgos de romperse, pues sabemos que a la mínima puede haber un accidente y romperse. Este tipo de objetos (u organizaciones en nuestro caso), buscan entornos tranquilos, evitan la aleatoriedad, la incertidumbre, etc. Evitan los agentes estresantes (estresores). En el lado opuesto nos encontramos con un objeto (o empresa), antifrágil. Es una empresa que busca lo aleatorio, busca esos choques que la agiten, porque con cada golpe es capaz de mejorar.

5. ¿Será la crisis del capaz de transformar digitalmente a las empresas?

“La tecnología y la digitalización son factores críticos de cualquier empresa o modelo de negocio y debe abarcar todas las áreas de la empresa, desde estrategia a cliente, pasando por procesos internos inteligentes, eficientes, automatizados y basados en datos. Y algo importante: personas y tecnología van siempre de la mano.”

Llevamos años hablando de los procesos de transformación digital de las empresas, pero como hemos comprobado, se trata de un proceso más largo de lo previsto. El motivo es que el hito necesario es el cambio en la cultura y las personas que forman la empresa.

En este sentido. ¿será esta crisis capaz de movilizar a las empresas hacia la transformación digital? En mi opinión, va a acelerar el cambio, pero no va a ser algo definitivo.

6. Cuidar el talento interno

“Cuidemos el talento interno de la empresa. Si nos descapitalizamos durante la crisis, la recuperación se verá comprometida.”

En el primer punto lo deja muy claro. Primero cuidar de los empleados, pero en este está siendo más específico. Las personas con mayor talento de nuestra empresa pueden resultar las más caras (no siempre, no tiene porqué haber una relación directa), pero también las que mejor nos van a ayudar a salir de la crisis. Así que debemos ser capaces de retenerles o de lo contrario, saldremos cojeando de esta crisis.

7. Formación constante

“La formación y el learnability y la capacidad de aprendizaje constante, forman la inteligencia colectiva de una organización, que a su vez acaba por conformar su visión estratégica. El learnability, como innovación, no nace espontáneamente. Necesita de una cultura corporativa fuerte, impulsada al más alto nivel y con procesos ágiles y eficientes.”

Este es uno de los puntos que vengo apoyando desde hace muchos años, como clave para el desarrollo de las personas y de la propia empresa. Es clave. Lo que no tengo tan claro es la capacidad de las empresas para dar siempre con la formación necesaria y aplicable, y no con formaciones genéricas. Lo primero es lo deseable, pero es difícil de conseguir y muy costoso para la empresa.

8. Colaboración público-privada

“La colaboración público privada es esencial para superar esta crisis. España está demostrando tener unas empresas, unos empresarios y unos profesionales con capacidades críticas para la resolución de los desafíos sanitarios y socioeconómicos a los que nos enfrentamos. “

Lo veo fundamental para las grandes empresas. Creo que beneficia a ambas partes. En el contexto de esta crisis, pienso que los gobiernos deben ser mucho más profesionales, y la colaboración con la empresa privada es una forma de facilitarlo.

9. Nuestras decisiones actuales afectarán nuestro futuro a 10 años

“Estamos tomando decisiones a 10 semanas, que tendrán impacto en 10 años. No lo perdamos de vista.”

Esta reflexión me ha parecido la más demoledora. Estamos obsesionados con el corto plazo (desde siempre). Preferimos las ventas a corto, que evitar los problemas a largo. Las empresas parecen pensar: “Mejor el beneficio a corto, ya veremos que hacemos cuando surjan los problemas”. Esto nos habla de la falta de pensamiento estratégico en las empresas, y de la dependencia de los números de cara a los accionistas.

En un contexto de normalidad la visión a largo plazo (tener un punto de referencia, una guía), es necesaria para dirigir una empresa. Pero en el actual, estamos sentando las bases de un nuevo escenario, y si estas son las equivocadas, nos va a costar años recuperarnos.

Entiendo que Federico Linares se refiere al contexto macroeconómico y a las decisiones que nos van a afectar a todos como país, pero podemos aplicarnos esta regla a nosotros mismos. Quizás con un plazo más corto, pero sabiendo que las decisiones que tomemos en esta crisis nos van a definir en los próximos años.

10. Las empresas deben ser cada vez más humanas

“La ética empresarial, el capitalismo inclusivo y humanista la generación de valor a largo plazo y el compromiso social, son una ambición irrenunciable para la empresa.”

Mi interpretación de esta frase es que las empresas deben decidirse a dar el paso y acercarse de verdad a los clientes. Dejar de hablar metafóricamente de client centricity y empezar a ponerse realmente de su lado. Deben hacerlo con ese propósito de marca (razón de ser aspiracional), más allá de los beneficios que guía el crecimiento de la empresa e impacta en la sociedad. En esta crisis provocada por el , los clientes buscan (necesitan) sentirse apoyados por las empresas. Esperan soluciones reales, para problemas reales (y no me refiero al eslogan publicitario).

Para terminar os dejo con la publicación original en LinkedIn:

 

La imagen que acompaña al artículo (recuperación económica) es de ShutterStock

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