Tras el COVID-19 la digitalización ya no es una opción

El confinamiento ha supuesto una aceleración en los procesos de transformación digital en muchos de los aspectos de nuestras vidas personales y profesionales. De un día para otro todo lo que hacíamos de forma presencial se puso en pausa.

Digamos que el nos puso entre la espada y la pared: “O lo haces online o no puedes hacerlo”. Y claro esto ha supuesto una revolución en muchos niveles de nuestras vidas y de la forma de actuar de las empresas.

Muchas empresas y sectores han perdido el tren de la digitalización

Por un momento tratad de imaginar la siguiente escena. Estamos en una estación de tren. Vemos a pasajeros precavidos que llegan un rato antes y ya están sentados en su sitio. Incluso han montado su ordenador y están trabajando.

Por otro lado, tenemos a los que están dando vueltas buscando su sitio, arrastrando sus maletas, preguntando,… despistados, y porque no decirlo, molestando un poco a los demás.

Y por último, tenemos a los que llegan al tren con el tiempo justo.

Pero de repente, suena el pitido que indica que el tren va a salir. ¿Qué ocurre entonces?

Los pasajeros precavidos siguen trabajando sin problemas. Los que estaban buscando su sitio se sientan lo más rápido posible y los que estaban en el anden, empiezan a correr pero la mayoría lo pierde.

El tren representa a Internet, su salida del anden representa al confinamiento (no podemos desarrollar nuestra actividad si no estamos online), y los diferentes tipos de pasajeros, a los diversos niveles de transformación digital de las empresas.

¿Qué pasa con las empresas que no estaban digitalizadas antes del COVID-19?

No sin problemas, pero las empresas que estaban preparadas han seguido su actividad durante el confinamiento (viaje), las que estaban en proceso de transformación han hecho lo que han podido, y las que estaban fuera del tren se han quedado paralizadas sin saber qué hacer.

Es evidente que estamos ante uno de los mayores retos en muchos sentidos, pero la situación cambia mucho en función del lugar que ocupes en la analogía de la estación de tren.

¿Qué ha pasado con las empresas tras el confinamiento?

Estamos viendo de todo. Desde empresas que han encontrado una oportunidad y la están aprovechando, otras que han salido más o menos airosas, y un gran número que que siguen bastante perdidas.

Cuando no tienes otra alternativa que desarrollar tu actividad en Internet, llegan los retos para todos. Unos los pasan con nota y otros se adaptan a digital a lo bruto. Y claro, los resultados no son los esperados.

¿Qué podemos para digitalizar nuestra empresa tras el confinamiento?

La buena noticia es que podemos coger el siguiente tren. Pero debemos ser conscientes de que, debido a la crisis económica, este puede ser el último.

Es el momento de ponerse en marcha. De mirar al futuro de forma positiva y trazar un plan. Es el momento de acercarse a los clientes y ofrecerles nuestra ayuda. Ayuda desinteresada para aliviar su situación, y que por supuesto, esperamos que se conviertan en ingresos para nuestra empresa (si vamos buscando las ventas a cualquier precio, vamos a obtener respuestas mayoritariamente negativas). Es el momento de hacer de dentro afuera y de menos a más.

 

La foto que acompaña al artículo (perder el tren) es de ShutterStock

¿Te gusta lo que estás leyendo? Suscríbete a mi newsletter

*Revisa tu email para confirmar la suscripción (no olvides mirar en tu carpeta de spam)

Responsable: Tristán Elósegui, siendo la Finalidad; envío de mis publicaciones así como correos comerciales. La Legitimación; es gracias a tu consentimiento. Destinatarios: tus datos se encuentran alojados en la plataforma de email marketing con la que trabajo: E-goi Lda, número de identificación fiscal 514727420, con sede en Av. Menéres, 834, freguesia de Matosinhos, municipio de Matosinhos. Podrás ejercer Tus Derechos de Acceso, Rectificación, Limitación o Suprimir tus datos en tristan@tristanelosegui.com. Para más información consulte nuestra política de privacidad

Deja un comentario