En marketing para cada problema hay una solución adecuada, no cinco

Cada reto estratégico en nuestras empresas puede tener varias soluciones posibles, pero solo una es la adecuada. Cuando tenemos el objetivo de vender, podemos usar n estrategias y/o canales, pero solo hay una combinación correcta. El resto son acompañantes en ese camino y debemos valorar si nos están aportando más de lo que nos restan.

En marketing vemos este caso de forma repetida. Una estrategia o canal adecuado, y otros que se usan por si acaso o por el simple hecho de estar, y que no se trabajan de la forma adecuada. 

Mejor poco bueno, que mucho malo

Hablo de temas recurrentes que por mucho tiempo que pase siguen apareciendo. Son reflejo de la naturaleza humana y como tales son hábitos difíciles de cambiar.

Uno de estos temas recurrentes es la obsesión por el volumen: “cuanto más, mejor”. Cuando, si lo pensamos, es al revés. Pero nos entra una especie de miedo al vacío y pensamos: “a mayor número de impactos, mayores posibilidades tendré”. Y tiene su parte de razón, pero de lo que no nos damos cuenta es:

  • Del daño que hacemos a nuestra marca, y a sus futuras conversiones a venta, por generar contenidos, anuncios, etc. de menor calidad por tratar de generar tráfico a toda costa.
  • De todo el trabajo que nos va a llevar generar ese volumen que muchas veces no somos capaces de mantener, y
  • De las oportunidades que vamos a perder por estar trabajando en conseguir volumen y no enfocados en mejorar nuestro negocio en otros aspectos.

Es un comportamiento inherente a la naturaleza humana y por tanto muy difícil de cambiar. El miedo al fracaso nos hace buscar refuerzos a nuestra estrategia para tratar de asegurar el éxito.

Deberíamos tener una alarma interior, un momento de pausa cada semana en el que nos planteemos qué cosas estamos haciendo por el bien de nuestro proyecto, y cuáles por miedo al fracaso.

para todo y para todos

Uno de los casos más llamativos es el de las redes sociales. Es algo que se repite una y otra vez. Lo he visto muchas veces a lo largo de mi carrera y me lo sigo encontrando actualmente en mis mentorías de marketing para Pymes y emprendedores.

Los dos casos más flagrantes que me encuentro son dos:

  • Facebook e Instagram para todo: hay agencias que no importa del cliente que se trate, del público al que se dirija, lo que venda, etc. que lo único que ofrecen para todos son campañas de social ads en estas dos .Parece que como tienen muchos usuarios cualquier producto o servicio es válido, y lo más impactante, parece que el resto de canales digitales son secundarios.

    ¡Me he encontrado casos de agencias que trataban de vender repuestos de maquinaria agrícola industrial por Facebook! ¿nos hemos vuelto locos? No dudo que haya se pueda producir alguna interacción interesante en el medio plazo (por aquello de que es posible, aunque poco probable), pero ¿no hay mejores sitios donde estar presentes?

  • Empresas presentes en todas las : el otro caso más recurrente es el de las empresas que tienen perfiles activos en cuatro o cinco a base de publicar exactamente lo mismo en todos los sitios (mismos textos, fotos, etc.). Si esto funcionase, lo entendería. Pero la realidad es que no lo hace.Si, tienes X perfiles sociales con contenido actualizado y te cuesta mantenerlo lo mismo que si fuese uno, ¿y qué? Lo importante es que te preguntes si estás obteniendo algo a cambio de tu actividad y lo que estás aportando o perjudicando a la reputación de tu empresa.

    Siempre es mejor estar presente en una o dos y tener una comunidad vibrante con la que te comunicas, tienen interés real por tus productos o servicios (de hecho te los compran y recomiendan), etc. que estar presente en X redes sociales con perfiles prácticamente muertos.

Existen otras tendencias típicas como la de acumular seguidores o medir el éxito de tu estrategia por su número, pero creo que esta es tan recurrente y conocida, ¡que no merece la pena ni comentarla!

Nacen como y se terminan convirtiendo en plataformas publicitarias

Los inicios de las son excitantes. Los usuarios se suman a toda velocidad, suben contenidos, interactúan, prueban cosas,… casi cualquier contenido que pongas tiene visibilidad y genera interacciones. Mientras este momento dura, visitar estas redes es algo increíble. Pero las redes sociales evolucionan y todas siguen un patrón similar.

El patrón se repite con cada nueva red social (sigue las fases de la famosa curva de adopción de la tecnología):

  • Crecimiento espectacular (tras este paso se caen la mayoría. Ultimo ejemplo: Clubhouse)
  • Primeros casos de “éxito” (lo entrecomillo, porque los resultados de estos casos están “dopados” por el interés inicial y la falta de otros contenidos, basan su supuesto éxito en la atención obtenida (generalmente con pocos resultados para el negocio más allá de la visibilidad), etc. y esto alimenta el crecimiento).
  • A esto le sigue una época de crecimiento más lento y pocas noticias.
  • Y si las cosas han ido bien, la plataforma se ha popularizado y tenemos X millones de usuarios conectados. Este es el momento de la verdad. Es ahora cuando la red se fortalece y evoluciona, o termina por pasar a la siguiente etapa.
  • Finalmente lo que obtenemos es una plataforma publicitaria con poca o nula interacción, en la que poco importa si es una red social y lo que prima es obtener un rendimiento económico para sus accionistas (obvio). Pero esto destruye todo lo que era positivo/atractivo en su inicio. Y lo que vemos es una carrera por captar la atención entre tanto ruido. Tenemos ejemplos en todas las redes sociales, pero es especialmente llamativo en Instragram, Facebook y TikTok (con los perjuicios emocionales que causa en determinado perfil de personas).
  • Y el último paso es su decadencia.

Si lo pensáis, las que todos conocemos están en alguna de estas etapas:

  • Facebook está en claro declive (por eso compraron Instagram y Whatsapp).
  • Twitter está siguiendo el mismo camino, aunque tiene ciertas posibilidades de sobrevivir.
  • Linkedin, en mi opinión, es la que mejor está sabiendo crecer. Más despacio que el resto, pero de una manera más consistente.
  • Instagram está llegando a su madurez.
  • TikTok acaba de pasar el boom inicial y sigue el camino de Instagram.

TikTok, el nuevo juguete del marketing

Uno de los mayores errores cometidos por las empresas, derivado de los errores anteriormente comentados, es el apuntarse a las modas. La más reciente, es TikTok. Si, es verdad que hace tiempo que ha pasado su boom inicial, pero es desde hace poco que las empresas están empezando a dar el paso teniendo presencia (o al menos planteándoselo).

Antes de que pienses mal, claro que creo que hay oportunidades en TikTok. Pero al igual que en el resto de redes sociales, opino que son para un segmento de público y tipo de productos determinados. No es la mejor opción para cualquier tipo de empresa.

La moraleja final no es solo que pueda haber algo positivo para mi (o mi empresa), si no como de bueno es y qué estoy dejando de hacer por meterme en esta red social.

Si la oportunidad es grande, adelante, si es solo por la posibilidad o como complemento a lo que ya haces en otras redes, plantéate si es bueno dividir esfuerzos y qué costes de oportunidad puede tener para ti.

 

La imagen que acompaña al artículo (solución correcta) es de Freepik

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