¡He vuelto! ¿o nunca me había ido?

La fatiga social o el agotamiento por el estrés que nos causan las redes sociales es algo común y muy repetido. Muchos conoceréis a personas que han cerrado algún perfil social o se han retirado completamente de las redes sociales.

Yo tengo la sensación de haber pasado por todas las fases varias veces. Mis primeros pasos en redes sociales a nivel profesional fueron con Neurona y Xing en 2003-2004. Y di el paso definitivo con mi perfil de Twitter en 2009.

Al principio estuve obsesionado con los seguidores y retuits, tenía notificaciones para todo (es verdad que el ambiente que había no se parecía en nada al actual), etc. estaba todo el día enganchado.

Desde el principio tuve claro debía poner orden y medir. Por eso cree un mapa de identidad digital para redes sociales, para empezar a organizarme. Más adelante le di forma de metodología Personal Social Media Plan, cree un marco de trabajo para redes sociales e incluso lo convertí en una conferencia sobre el uso de las redes sociales.

Pero las redes sociales fueron creciendo al tiempo que yo iba madurando como usuario. Llegó un momento en que ciertas redes sociales me dejaron de aportar valor y/o entretener. Y pasé por una época de ser puramente un emisor de información y con una interacción mínima (especialmente en Twitter). “Si no hay interacción, que al menos obtenga visibilidad y algo de tráfico a mi blog”. Pero, ¿en qué me convierte eso? ¿en un feed automatizado?

Por esta evolución fui abandonando redes sociales (Facebook), manteniéndome en otras (Twitter) y centrando mi atención en la que mayor valor me aportaba (Linkedin).

La verdad es que en Instagram estoy presente, porque no puedo no estar. Pero no es una red social que me aporte demasiado. Muy adecuada para ciertos temas y perfiles, pero no la veo para mi. En mi caso se ha convertido más en la red social donde comparto temas más personales y doy visibilidad a ciertos temas profesionales. Será que no le he pillado el truco, pero por el momento es la red que menos me atrae.

Creo que el hecho diferencial es la interacción. Si publicas y no se genera una conversación interesante, deja de ser un aliciente para ti. ¿La causa de esto? Desde los cambios del algoritmo, hasta tu propia evolución, vida familiar, carga de trabajo, etc.

Retorno a las redes sociales: en realidad nunca me llegué a ir

Obviamente nunca me llegué a ir de las redes sociales, simplemente cambié el plan y me adapté. Mantuve mi actividad real en Linkedin y las demás las mantenía. Pero últimamente he vuelto a encontrar las ganas de participar activamente en otras redes además de Linkedin.

Recientemente he vuelto a usar Twitter más allá de la mera publicación de contenido propio, es decir, con la intención de interactuar y sorprendentemente me estoy enganchando de nuevo. Me he reencontrado con viejos amigos tuiteros, estoy retomando la costumbre de leer mi Feedly (lo había sustituido por 3-4 suscripciones a newsletters clave), y la verdad es que estoy volviendo a disfrutar.

¿Qué me pasó? Tan simple como que se combinaron la famosa fatiga social, un volumen de trabajo importante y continuado, y una evolución de las redes sociales que me generaba cierto rechazo.

¿Cuál es mi plan para las redes sociales ahora?

Pretendo hacer una vuelta de menos a más. Ir probando y si veo que me aportan valor, ya veré qué caminos tomo.

  • Retomar la costumbre de leer mi Feedly, pero reduciendo la lectura a las fuentes de mayor valor.
  • Centrar mi actividad en Linkedin y Twitter.
  • Observar Instagram.
  • Abandonar Facebook: lleva tiempo bastante “muerto” (al igual que los perfiles que investigo para los análisis de competencia de mis clientes). Así que no va a haber demasiada diferencia.

 

¿Os ha pasado algo similar? ¿cómo lo enfocáis ahora? ¿cuál es vuestra experiencia?

 

La imagen que acompaña al artículo (disfrutar de nuevo) es de Freepik

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    2 comentarios

    • Naiara Contestar

      Me he sentido muy identificada con tu post. Las redes sociales son absorbentes y en muchas ocasiones necesitan que paremos, y volvamos con energías renovadas. Y es verdad que con el paso del tiempo vamos cambiando la estrategia y el uso que damos a nuestros perfiles sociales. Y no hay nada malo en ello, solo que como en otros aspectos de la vida, vamos cambiando.

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