¿Cómo habrías actuado si hubieses podido prever la crisis del COVID?

Antes de la crisis del COVID las empresas no daban demasiada importancia a la y la planificación. Se avanzaba más por impulsos, presiones del mercado e intuición. En muchas empresas grandes esta se reducía al plan anual que se diseña a finales de año y en las Pymes más pequeñas ni eso.

Pero claro, han llegado varias crisis seguidas y el escenario ha cambiado por completo. Las empresas están tratando de dar un giro tanto a nivel estratégico, como en sus esfuerzos por digitalizar los negocios para salvar las crisis.

Muchas se están preguntando cómo hubiesen cambiado las cosas si hubiesen estado preparados cuando llegó el COVID y las dificultades posteriores. Para introducir mi punto de vista, dejadme que os cuente una historia que he «robado» de la newsletter de Diego Torres:

“Imagina que estás navegando a vela, a 80 millas de la costa. Son las tres de la madrugada, está encapotado y no se ven las estrellas. Están soplando 35 nudos de viento, casi temporal, y las olas alcanzan los 5 metros de altura, lanzando rociones y espuma por la cubierta. La visibilidad es mínima. De repente sucede algo horrible: el tripulante que había ido a proa es arrastrado por una ola rompiente y cae por la borda. La reacción de la tripulación es inmediata. El timonel grita “hombre al agua” e inicia la virada siguiendo la maniobra de Butakov. Un tripulante entra inmediatamente para marcar la posición en el GPS y encender el motor a toda prisa. Otro, desde cubierta, se encarga de no perder de vista al que ha caído y mantenerlo señalizado con la linterna, mientras su compañero lanza el aro salvavidas, la luz de emergencia y cualquier otra cosa flotante a mano para marcar la posición. Finalmente otro suelta el génova y caza la mayor para permitir la virada y comenzar a navegar a motor. En pocos segundos un equipo numeroso ha reaccionado de forma coordinada para maximizar las posibilidades de éxito.”

¿Cómo aplica esta historia a nuestra empresa?

¿Qué factores veis clave para la rápida reacción de la tripulación?, ¿cómo podemos conseguir que los equipos de nuestra empresa trabajen con ese nivel de coordinación, rapidez y efectividad?

Estos elementos son: formación, experiencia, escenarios y planificación.

El éxito de tu empresa depende del desempeño de las personas que la forman

Esta frase, además de ser una obviedad, es algo que nos tenemos que meter en la cabeza. Es verdad que las empresas contratan personas para que estas resuelvan un problema, para que cumplan un rol dentro de la compañía. Y especialmente si se trata de Pymes, donde el esfuerzo para contratarla es mayor, necesitan que funcionen nada más llegar.

Pero es nuestra responsabilidad desarrollar a estas personas e integrarlas con el resto del equipo para que puedan reaccionar y funcionar como la tripulación del barco.

La experiencia es la base del alto rendimiento

Junto con una formación sólida, la experiencia en el día a día es lo que da a los equipos la capacidad de resolver cada situación con mejores resultados. Les permite evitar los errores e ir por el camino óptimo.

El siguiente paso es conseguir que estas personas trabajen en equipo de forma coordinada.

Definición estratégica y planificación de la ejecución en diferentes escenarios

Al igual que haríamos en una de en la que deberíamos tener preparadas X acciones para posibles escenarios (lanzamientos, acciones de la competencia, optimización de costes, etc.), a nivel de negocio debemos tener planificadas nuestra respuesta ante diferentes escenarios posibles.

Para ello podemos partir del análisis de nuestro modelo de negocio. En este señalaremos los posibles puntos débiles y amenazas: problemas con un proveedor que realiza una actividad clave del negocio, cambios en la legislación que afecten a nuestro negocio, mercado o clientes, gestión de precios ante escenarios de inflación (algo clave en la actualidad), entrada de un competidor más grande, una alta tasa de rotación en los empleados, problemas logísticos (también de actualidad), problemas con las líneas de crédito, nuevas tecnologías, etc., la lista de posibilidades es enorme.

El objetivo del es definir una serie de escenarios, de más a menos probables, y los planes para responder ante estos contextos. Esto  conlleva volver a los puntos anteriores para formar y entrenar a nuestros equipos en estos escenarios para que la empresa esté preparada y pueda reaccionar con rapidez y efectividad.

Esto en empresas grandes es parte de un plan de formación estratégico, que se desarrolla a lo largo de años y de una metodología más elaborada. Pero en las Pymes debemos buscar la manera de integrar esta mentalidad y los planes mínimos para estar preparados para cualquier eventualidad.

Lo ideal sería estar preparados para todo tipo de escenarios, incluidos los poco probables como los que hemos vivido estos años, pero al menos debemos empezar por aquellos que tienen mayores posibilidades de ocurrir.

 

La que acompaña al artículo (timón) es de Freepik

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