La madurez de las Pymes españolas

Las pymes son el motor de la economía mundial, y en España no es diferente. Generan 10 de los 17 millones de empleos (dato de octubre de 2022). Por supuesto en lo que llamamos Pyme encontramos empresas de muchos tamaños.

En Marzo de 2023 se estima que existen 2,92 millones de empresas en España, de las cuales solo un 0,18 son empresas de más de 250 empleados.

En función de su tamaño y su trayectoria, encontramos diferentes niveles de madurez en cuanto a la gestión organizativa se refiere. Para hablar del proceso de maduración de las pymes me voy a centrar en mi experiencia con las mentorías de marketing digital y negocio, donde veo todo tipo de casos (principalmente en micro empresas con empleados y empresas pequeñas). Pues es en estas empresas donde las necesidad de profesionalización es más evidente.

¿Cuáles son los problemas de las Pymes españolas?

Como decía nos vamos a centrar en la pequeña y la micro empresa. Podríamos clasificar su nivel y área de madurez en función de su tamaño:

  • Pequeña empresa: para llegar al tamaño actual, han tenido que consolidar las áreas fundamentales de la empresa. Dependerá de cada caso, pero todo lo relacionado con la elaboración del producto o servicio y su comercialización, suele estar bastante consolidado.
    Más allá de la presión comercial omnipresente, los problemas suelen estar en la gestión de las personas y el marketing digital.
  • Micro empresa (con empleados): en este caso suelen estar en proceso de consolidar las áreas fundamentales, y no hay políticas definidas para el resto. Pero los recursos humanos y el marketing siguen siendo asignaturas pendientes.

Podemos decir que las empresas desde que nacen como proyecto, hasta que se consolidan están en un constante proceso de maduración.

La profesionalización de la gestión organizativa de las pymes

En los inicios de una startup hacemos las cosas casi por puro sentido común. Tenemos ciertas ideas sobre cómo deberían hacer las cosas, pero la realidad es que estamos aprendiendo sobre la marcha. Estamos en todo y en nada a la vez.

El problema es que parte de esos procesos y la inercia que generan, pasan a formar parte de la cultura empresarial.

¿Qué es la cultura empresarial?

Al hablar de cultura en una empresa, sin querer, nos vamos a otros territorios. Así que para aclararnos empecemos por su definición:

La cultura empresarial representa la personalidad y los valores únicos de una organización, que se reflejan en la forma en que se hacen las cosas y en la forma en que se interactúa con los clientes, los empleados y los demás interesados.

Hablamos del conjunto de valores, creencias, hábitos, tradiciones, actitudes y experiencias que representan a una organización y sus miembros. Es decir, hablamos de cómo afecta la personalidad de la empresa a su desempeño interno y externo. Cómo ves algo bastante fácil de entender, pero no tanto de definir.

Cómo profesionalizar las Pymes (especialmente las micro pymes y pequeñas empresas)

He hecho este paréntesis hablando de la cultura empresarial, para que se entienda mejor lo difícil que resulta accionar las palancas que nos permiten transformar una empresa desde dentro.

¿Cómo transformar una empresa que ya está consolidada sea cual sea su tamaño? Esta debería ser la pregunta por responder.

  1. Personas

Con este primer punto podríamos responder a prácticamente todos los puntos. Una empresa pequeña es la suma de las personas que la componen (en las grandes el valor de los intangibles hace que no dependa tanto de las personas).

Si queremos profesionalizar nuestra empresa, debemos empezar por actuar sobre las personas. En la mayoría de los casos seremos capaces de mejorar su desempeño, pero en algunas ocasiones la única salida es reemplazarlas.

  1. Formación y cultura empresarial

Un equipo formado y alineado con la cultura empresarial marcada por sus fundadores, es la base del éxito de cualquier organización. Por encima podemos poner procesos, estrategias y planificaciones, que si no tenemos esta base nos va a costar hacer evolucionar la empresa.

Es la formación la que pone en marcha a las empresas y les abre a los cambios. Ya sean generados por ellas mismas o por terceras empresas que les ayudan a avanzar.

  1. Procesos de trabajo

Y todo termina en los procesos que permiten que la empresa funcione “sola”. Cuando empezamos un proyecto odiamos los procesos, nos gusta hacer las cosas a nuestra manera y en el momento.

Pero cuando la empresa va creciendo y madurando, se hace inevitable que los implantemos. Pues es imposible controlar que todas las personas vayan a tener el mismo sentido común y criterio que la gerencia de la empresa.

 

 

La imagen que acompaña este artículo (micro empresa) es de Freepik.

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