No nos volvamos locos con la inteligencia artificial

La inteligencia artificial, y más concretamente la inteligencia artificial generativa (tecnología en la que se basan herramientas como ChatGPT, Bard, Midjourney, etc.), está evolucionando a una velocidad espectacular.

Por todos sitios vemos usos o posibles usos de esta tecnología (como las pruebas que está haciendo Google para cambiar el funcionamiento de su buscador aplicando inteligencia artificial). Estoy de acuerdo en que todo esto es increíble y en que vamos a ver grandes avances en los próximos meses y años. Yo mismo me dejé llevar en el artículo sobre el buscador de Google.

Dicho esto, creo que el tamaño de las olas generadas por las nuevas tendencias es cada vez mayor, y también la caída de estas desde su cresta. Lo hemos visto recientemente con el metaverso, blockchain, etc. y lo veremos con la inteligencia artificial generativa.

Ambas tecnologías tienen un futuro más que espectacular, pero no tanto en el presente. Para explicarlo me parece perfecta la ley definida por Roy Amara:

Tendemos a sobrestimar el efecto de la tecnología en el corto plazo y subestimar el efecto a largo plazo

Como os mostraba en mi artículo sobre la revolución de causó ChatGPT al llegar al público general la curva de adopción de nuevas tecnologías de Gartner estima que esta tecnología empezará a madurar en un plazo de 2 a 5 años.

Curva de adopción de la inteligencia artificial de Gartner

No comentamos con la inteligencia artificial los mismos errores del pasado

En este sentido me gusta el enfoque del artículo de MIT Sloan Management Review, que advierte de los errores cometidos anteriormente con otras tecnologías.

  • Estamos haciendo predicciones sobre los usos que va a tener, los trabajos que va a reemplazar, etc. cuando la tecnología está en sus primeras fases. Cuando hemos hecho esto en el pasado, normalmente nos hemos equivocado de medio a medio.
  • Debemos tener en cuenta que los que mayor interés tienen en que esta tecnología son aquellos que mayor provecho pueden obtener en el corto y medio plazo: ChatGPT, Google, consultoras, agencias, escuelas de negocio, “gurús de todo” (aquellos que a las semanas de aparecer cada novedad tecnológica se auto proclaman expertos), etc.
  • Ante todo este ruido (insisto no estoy negando la evidencia del avance tecnológico, sino la burbuja que se ha formado), las empresas y los fondos de inversión están aumentando sus apuestas. Lo que hace que otros lo vean como prueba real de que la tecnología va a estar lista “mañana”.
  • Esto incrementa el famoso FOMO (Fear Of Missing Out), que a todo nos alcanza en algún momento.
  • Por otro lado, tenemos la crisis global y la necesidad de reducir plantillas. Aquí hemos leído noticias sobre una plataforma de cursos justificaba despidos masivos, porque la inteligencia artificial iba a sustituir a una parte de su plantilla. La realidad es que ya estaban en crisis y la inteligencia artificial era solo una excusa.

Es decir, que creo que entre unos y otros estamos retroalimentando la de por si fortísima expectación. No hacemos más que echar leña al fuego. Pero al final nos quedaremos sin madera y empezaremos a ver la realidad de esta tecnología. Sería bueno revisar los grandes titulares por estas fechas en 2024.

La inteligencia artificial tiene un gran futuro, pero…

Tenemos que ser pacientes y esperar a que se asiente, tenemos que pensar en las cosas que podemos aplicar ya a nuestro día a día (de momento pocas que sean realmente útiles y fiables) y ver que limitaciones y protocolos se establecen.

Estemos de acuerdo o no, ya hemos visto limitaciones en otros países, limitaciones en el uso en empresas (Telefónica, BBVA, etc.) debidas a los problemas relacionados con la privacidad que puede causar (todo dato que metamos en ChatGPT o similar, pasa a formar parte del sistema), baja calidad de los contenidos que genera, etc.

A todo esto, este tipo de revoluciones tecnológicas generan mucho despiste y sacan a muchas empresas de foco. Siempre insisto en que tenemos que estar centrados en lo importante y trabajar de dentro afuera y no al revés.

Iremos solucionando y aclarando estos temas según vaya evolucionando la tecnología. Ese será el momento de la verdad en el que veremos sus utilidades reales. Si se cumple la Ley de Amara, después de la expectación inicial bajaremos los brazos y nos pillará el toro porque no estaremos preparados. Es nuestro sino.

 

La foto que acompaña al artículo (volverse loco) es de Freepik

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