
De forma natural la mayoría de nosotros buscamos estabilidad en nuestras vidas. Queremos un trabajo fijo, unos ingresos recurrentes y seguros, una casa propia, etc. etc.
Es totalmente comprensible. Nuestra vida se ve afectada por multitud de variables que no controlamos y necesitamos una serie de puntos de apoyo que nos hagan tener mayor sensación de control.
Además, todo aquello que contribuya a que nuestra vida sea más fácil nos gusta. Es normal.
Esta búsqueda de seguridad nos lleva a buscar una vida en la que nos sintamos cómodos, rodeados de situaciones (buenas o malas) que conocemos. A esto se le denomina zona de confort.
Crecimiento personal: breve explicación teórica
No me voy a meter a analizarlo porque no soy experto en ninguna de las dos áreas y además, este tema está ampliamente tratado en blogs de psicología y recursos humanos. Pero si me gustaría mencionarlo como base metodológica.
(Si quieres puedes saltarte este punto e ir directamente al tema que motiva este artículo).
A mi entender las personas que están en esta zona de confort se enfrentan a trabajos limitantes. Trabajos que no les satisfacen, en los que cumplen con el horario y tareas asignadas y que aceptan por la seguridad y el salario que les ofrecen.
Trabajos en los que, como consecuencia de lo anterior, no dan el máximo en su día a día y por tanto poner en peligro esa seguridad buscada.
Y cuando nos acomodamos tendemos a ser un poco vagos, no estamos motivados y buscamos hacer las cosas de la forma más rápida y fácil. Y para ello buscamos atajos.
Lo queremos todo. Un trabajo fijo con ingresos asegurados y que no suponga un esfuerzo excesivo y que nos deje tiempo para nuestra vida personal.
Reconozco que es una descripción tópica y generalista, pero me ayuda a explicar el enfoque de la vida al que me refiero.
Se suele hablar de la zona de confort al hablar de crecimiento personal. El esquema completo se compone de 4 fases:
- Zona de confort.
- Zona del miedo.
- Zona de acción o aprendizaje.
- Zona de éxitos y fracasos.
Los movimientos fuera de la zona de confort nos llevan a pasar por las zonas de: miedo (donde nos enfrentamos a las emociones, opiniones y creencias), acción – aprendizaje (donde nos encontramos con la realidad y los desafíos a superar para conseguir lo que queremos) y la zona de éxitos y fracasos (donde encontramos las grandes oportunidades, pero también donde podemos fracasar).
Al final del post encontraréis la conversación que mantuvimos en torno a este tema en Linkedin por si queréis participar dejando vuestro comentario.
En esto consiste la vida. Empezamos haciendo excursiones fuera de nuestra zona de confort. Vamos aprendiendo, fracasamos y volvemos a la zona de confort. Y de nuevo a la carga. ¿no creéis?
Os dejo un vídeo y una gráfica explicativa (no he encontrado la fuente original), con una completa explicación. Así acorto esta parte teórica y vuelvo a lo que me ha motivado escribir este artículo.

Si te acomodas, pierdes
Lo que realmente me interesa de todo este proceso (por el que todos pasamos en mayor o menor medida), es como la búsqueda de seguridad te lleva al declive y te pone en riesgo.
Es decir, hacemos lo posible para conseguir una estabilidad y no nos damos cuenta de que estamos provocando el efecto contrario. En lugar de controlar la situación, es esta la que nos controla a nosotros. Nuestra estabilidad depende de factores externos.
Cuando estamos en esta zona de confort tendemos a ser reactivos, tratamos de cumplir con el expediente y pasar desapercibidos.
Y como consecuencia nos acomodamos, nos hacemos vagos. Tendemos a buscar los caminos que menos esfuerzo supongan. Buscamos lo fácil, evitamos las complicaciones. No queremos pasar por el proceso de aprendizaje y hacemos pruebas con determinadas cosas para conseguir resultados rápidos.
El camino fácil es más rápido, pero no siempre te lleva a tu destino
Esta es una frase que suelo usar al referirme a ciertas técnicas de marketing, pero que podemos aplicar en este contexto.
El imperativo del cambio
La vida cambia y tenemos que estar atentos para saber adaptarnos. No sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapta.
En el mundo del marketing online ocurre lo mismo y a mayor velocidad si cabe:
- Si te acomodas en un área de conocimiento, poco a poco (no tan despacio), te vas quedando obsoleto.
- Si te acomodas en tu trabajo pierdes oportunidades y te puedes encontrar con desagradables sorpresas en forma de problemas e incluso el despido.
En unos puestos más que en otros, pero en marketing digital (y en otros muchos campos) tenemos que aprender a evolucionar continuamente, a estar cómodos con los cambios, a cuestionarlo todo, etc.
Es fácil decirlo, pero tenemos que encontrar la forma de estar motivados para tener la actitud correcta.
Volviendo al gráfico anterior, debemos aprender a salir de nuestra zona de confort y situarnos entre las zonas de aprendizaje y éxito/fracaso.
Por si os interesa os dejo la conversación en torno a este tema que mantuvimos en Linkedin y dos artículos relacionados.
De cómo el trabajo duro te lleva a cumplir tus objetivos
El camino fácil es más rápido, pero no siempre te lleva a tu destino
Aunque esté fuera de la temática normal del blog, espero que os haya parecido interesante.



