¿Qué es el growth hacking y para qué sirve? (y para que no)

Será porque llevo mucho tiempo dedicándome al marketing, pero cada vez que se populariza un término que da nombre a algo que ya existía, pero con un mínimo cambio, me resulta frustrante. Uno de los que más me «molesta» es el Growth Hacking.

El Growth Hacking no es un concepto nuevo, aunque el término haya ganado popularidad en los últimos años. De hecho, muchas de estas prácticas han existido desde siempre en el marketing digital, solo que ahora cuentan con un nombre propio.

La idea del Growth Hacking está directamente relacionada con los principios del método lean startup (que a su vez copió el enfoque del marketing de guerrilla), y esta de la metodología lean manufactoring, creada a principios del siglo XX,y cuya máxima más conocida era era «Fail fast, fail cheap», y que llevamos aplicando al marketing y al marketing digital, desde el día 1. Lo llamamos «búscate la vida. Este es el presupuesto y estos son los objetivos» o bien «tu eres el director de marketing, tu verás lo que haces».

Es decir, el término Growth Hacker es, al menos, una cuarta derivada de algo que ya existía.

Más allá de quién acuñó el término, creo que el growth hacking responde más a la necesidad o el deseo de las pymes de vender más (y de los consultores que lo ofrecen), que de una realidad.

Ya hablé sobre el growth hacking en una entrevista sobre cómo ha evolucionado y cómo las estrategias de marketing que hemos estado usando durante años encajan perfectamente en este enfoque. Al buscar en enlace he encontrado una de mis perlas, que os dejo a continuación porque creo que describen bien el contexto y lo que yo trato de hacer en en mis asesorías de marketing:

«Me pagan por tener la experiencia y el olfato suficientes para hacer un traje a medida a cada uno de mis clientes, y que ese traje sea lo que yo haría si fuese mi empresa»

¿Qué es el Growth Hacking?

El Growth Hacking se puede definir como un conjunto de estrategias y tácticas enfocadas en el crecimiento rápido y sostenido de una empresa. Se caracteriza por la creatividad, el uso intensivo de datos y la experimentación constante.

Esta es la realidad de base, y es importante que las PYMEs comprendan cómo aprovechar estas técnicas para su crecimiento. Las PYMEs necesitan crecer de manera eficiente y con un presupuesto limitado. Aquí es donde entra en juego el Growth Hacking: un conjunto de estrategias creativas y de bajo coste que permiten acelerar el crecimiento. Estas técnicas están orientadas a probar, medir y ajustar de forma ágil, para identificar lo que realmente funciona. A continuación, vamos a explorar algunas de las técnicas clave que las PYMEs pueden aplicar para crecer rápidamente.

Por qué el Growth Hacking no funciona

Más allá de su origen y mis manías, el problema del growth hacking es que propone una serie de medidas para crecer con mayor rapidez (en la rapidez estoy 100% de acuerdo), que intentan evitar una mínima definición estratégica.

Ya puedes ser el mejor growth hacker, que si el producto no es el adecuado o no te estás dirigiendo al público objetivo correcto o no estás usando el canal adecuado, o… las acciones que pongas en marcha fallarán u obtendrán peores resultados de los que deberían.

Lo que quiero decir es que una empresa no se puede permitir ni la acción pura sin reflexión, ni la eterna definición de estrategias, sin acción. Necesita obtener resultados en el menor plazo posible. Pero debemos matizar «resultados» y «menor plazo posible». La famosa gestión de las expectativas está en la raíz de todo. Por muchos hacks que tengamos debajo de la manga, llega un momento en que simplemente no es posible conseguir los resultados que nos piden.

A veces tenemos que pensar y ejecutar casi al mismo tiempo. De nuestra experiencia y juicio depende en qué momento ponemos más de una cosa o de la otra.

¿Para qué SI sirve el growth hacking?

La parte que si me gusta del término, es que nos ayuda a dejarnos de tonterías y ponernos en marcha. Pero nuevamente debemos tener claro a qué nos referimos con tonterías y a qué no. Es decir, de qué podemos prescindir para ir más rápido y de qué no.

Llamémoslo como queramos, lo importante es que tengamos claro que en una  empresa (más si es una Pyme), las oportunidades para fallar son limitadas.

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