¿Y si de tanto medir se nos hubiese olvidado cómo hacer marketing?

A veces el briefing está perfecto.
La segmentación bien afinada.
El presupuesto optimizado.
Los resultados… aceptables.

Pero algo no termina de encajar.

La marca no deja huella.
No emociona.
No inspira.
Se ha convertido en una más.

Te animas a hacerte la pregunta que nadie se atreve a plantear en voz alta:
¿Estamos haciendo marketing… o simplemente tratando de exprimir una máquina?

El objetivo real detrás de tantos datos

Esto lo veo casi cada semana con mis clientes. Muchos me dicen cosas como:

“Hacemos campañas, conseguimos ventas, todo está medido… pero seguimos sin crecer como esperábamos”.

Lo que buscan, en realidad, es vender más. Con claridad. Con una estrategia que no dependa solo de empujar el presupuesto.
Buscan entender por qué, a pesar de tanto dato y tanto esfuerzo, no despegan.

Cuando no se venden más productos, el problema no siempre es el canal o el algoritmo.
Muchas veces es más profundo: ¿el mensaje conecta? ¿la marca transmite algo creíble, relevante, deseable?

Y algo más importante todavía, ¿estamos siendo capaces de generar la confianza suficiente para que nos compren?

¿Mayor inversión o mayor creatividad?

Y aquí está el dilema. Las métricas, y las plataformas, nos empujan a invertir más para obtener más.
Pero el marketing siempre ha sido otra cosa. Una mezcla de intuición, empatía y visión.
Creatividad con propósito.

Lo veo en muchas de las agencias de mis clientes. La conversación suele ser algo así:

Tristán: “Tenemos un problema de captación en tal provincia. Vemos que las ventas no llegan al mismo ritmo que en el resto. ¿Me podéis pasar una propuesta para potenciar las ventas en esa localización?”

Agencia: “Podemos crear una campaña específica y subir la inversión diaria en Meta y Google Ads a X €/día” (versión resumida de la respuesta”

Tristán: “¿No podemos hacer nada más?”

Agencia: “Vamos a revisarlo”. Pasan X días. “Te proponemos una campaña de…”

Visto desde el punto de vista del tráfico pagado la propuesta de la agencia es correcta, pero se han ido por el camino fácil. Meter más presupuesto sin hacer cambio alguno.

Este planteamiento lo he visto en muchas, muchas agencias. ¿Por qué lo hacen?

  • Tienen que pensar menos. Vas a la plataforma en cuestión, cambias las pujas y listo.
  • Las plataformas están diseñadas para incitar la inversión (lógico, ¡viven de ello! ¡Que parece que se nos olvida! Pensamos que nos plantean aumentar la inversión por nuestro bien. ¡Lo hacen por que es su modelo de negocio! Igual que lo haríamos nosotros para vender más nuestros productos.
  • Les falta experiencia y conocimientos.
  • Y en ocasiones, pensando mal, también ganan más cuanto más invierte el cliente.

Y si en lugar de aumentar la inversión: cambiamos los mensajes, mejoramos la landing, cambiamos el estilo de comunicación, la planificación, etc. ¿Y estrategias de marketing local: contenidos, SEO local, redes sociales, etc.

Muchas veces (yo diría todas) la mejor forma de aumentar las ventas, es mejorando la tasa de conversión, no aumentando la inversión.

La pregunta que deberíamos hacernos es:

¿Estamos compensando la falta de ideas con más presupuesto?

En un mundo sobresaturado de anuncios, la creatividad no es un lujo.
Es lo único que te permite ser recordado.

¿Y si recuperamos la emoción en nuestro marketing?

Apple lo acaba de demostrar con su campaña para promocionar los AirPods 4, más concretamente la cancelación de ruido.

Y por el lado negativo tenemos a KFC lanzó hace poco una campaña donde un huevo dorado rodaba por un bosque mientras los consumidores lo perseguían.

La diferencia entre ambas campañas no está en el presupuesto, sino en la claridad del concepto y su conexión con la marca.

¿Qué necesidad tenía KFC de llegar a este extremo?, ¿los mensajes son claros?, ¿qué relación ves con la marca?

¿Y si nos pasamos de creativos?

La creatividad sin contexto puede ser peligrosa.
No se trata de “liarla” para salir en prensa o en redes.
Una campaña mal planteada puede generar crisis reputacionales, alejar a tu cliente ideal o simplemente hacer que no te entiendan.

Por eso, si quieres volver a emocionar, necesitas un enfoque más maduro:
Creatividad sí, pero con propósito.
Ideas valientes, sí, pero con coherencia.
Innovar, sin dejar de ser tú.

Y además la creatividad no tiene ni porqué ser tan loca, ni la tienen que aplicar al extremo todas las empresas.

¿Y ahora qué?

Si sientes que tu marketing ha perdido el alma…
Si los datos no explican por qué no estás creciendo…
Tal vez ha llegado el momento de hacerte esta pregunta incómoda: ¿Y si hemos olvidado cómo hacer marketing?

Podemos hablarlo.
Cuéntame tu caso, lo revisamos y vemos cómo recuperar el sentido —y los resultados— de tu marketing.

O si lo prefieres, puedo hacer un diagnóstico gratuito de tu marketing.

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