Llevamos meses y meses hablando de lo mismo. ¿La IA me va a quitar el trabajo?, ¿qué va a pasar con nuestras habilidades cognitivas?, ¿nos va a hacer más listos/tontos?… podemos tratar de especular, pero la realidad es que nadie lo sabe a ciencia cierta.
Estas predicciones que vemos por todos sitios me recuerdan a otros casos en los que hemos intentado predecir las consecuencias de una innovación. Mirando atrás vemos como algunas (muy pocas) aciertan y la gran mayoría estaban lejos de la realidad.
Me da cierto reparo decirlo, visto lo visto en las anteriores ocasiones, pero parece que esta si es una innovación que va a cambiar el contexto y los resultados de muchas cosas. ¿Hasta el punto que algunos vaticinan? Veremos.
Pero más allá de estos planteamientos, la realidad es que parece que la inteligencia artificial va a cambiar muchas cosas de nuestro día a día.
Como parte de mi formación constante estoy escuchando varios podcast que tratan este (y otros temas) y leyendo el último libro de Mark Schaefer: “How AI changes your customers”. El libro está basado en un reciente estudio en el que participó (junto con otros 300 expertos), hace varios meses: Being Human in 2035 (Elon University).
El libro termina enfocándose en las consecuencias para el marketing, pero me pareció interesante darle vueltas a los planteamientos iniciales y combinarlos con los míos.
Creo que no es cuestión de la tecnología en si, si no de cómo la usamos. La IA evoluciona ¿y nosotros solo podemos mirar como espectadores? Como afecte a la sociedad y a nosotros mismos depende de cómo reaccionemos y del uso que hagamos de ella.
Por un lado, están quienes la usan para evitar pensar. Los que buscan los atajos y piensan en ahorros de costes y tiempo. Llegar al objetivo más rápido y con mayor facilidad. Todos buscamos eso de alguna manera, pero el error es tratar de encontrar la solución mágica. Por mucha IA que apliquemos, la magia sigue sin existir.
De aquí vienen las voces que hablan de trabajos perdidos. Del deseo de ahorrarse ese coste. ¿Qué van a desaparecer puestos de trabajo? Si. Pero, también se van a crear otros muchos y en mayor proporción a los que se pierden también. También vemos empresas que dicen despedir a un X% de la plantilla por la IA, que realmente son excusas para justificar una decisión que tenían tomada.
Y al otro lado, todavía una minoría, están quienes usan la IA como una extensión de su mente. No para que piense por ellos, sino para pensar mejor. Gente que cuestiona, combina, interpreta. Que usa la IA como un espejo donde medir y potenciar su criterio, no como un sustituto.
Dos caminos, dos consecuencias
El primer grupo ganará tiempo.
El segundo, relevancia.
Los que se apoyen ciegamente en la IA harán más cosas, más rápido, pero todas parecidas. Buscarán prompts perfectos, tratarán de automatizar todo lo automatizable, y se desesperarán tratando de encontrar ese camino directo ante un problema más complejo. Competirán en volumen, no en valor.
Los otros, los que mezclan su experiencia, su instinto y su pensamiento con la ayuda de la IA, se volverán cada vez más escasos y valiosos. Porque no delegan su criterio. Lo entrenan.
La IA amplifica lo que ya tienes. Si lo que hay dentro es superficial, amplifica la superficialidad. Si hay profundidad, amplifica la claridad.
Estos dos “bandos” han existido desde que el mundo es mundo. Para elegir dónde quieres estar, piensa quienes tienen éxito, (podríamos estar horas definiendo qué es éxito), en el largo plazo y quienes no.
La elección que no se ve
No hay un día concreto en que decidas de qué lado estás. Es algo que pasa cada vez que eliges entre copiar o entender, entre generar o crear, entre publicar o reflexionar.
Si eliges el camino aparentemente más cómodo, si que vas a perder la capacidad de razonar y te vas a convertir en reemplazable. Es decir, estarás trabajando a favor de lo que temes y lo terminarás provocando.
La IA no te va a dejar sin trabajo. Va a mostrar lo que realmente haces con él. En tu mano está decidir qué hacer con la IA.



