Llevo años centrando la mayor parte de mis esfuerzos de marketing en el canal digital. Es lógico: tengo experiencia en ello, conozco sus ventajas y siempre encuentro nuevas oportunidades para optimizar y ampliar mi estrategia digital. La tentación de hacer “más de lo mismo” pero mejor, es difícil de resistir.
El último ejemplo de esto fue una idea que, sobre el papel, tenía todo el sentido: lanzar un programa de radio digital en el que respondería dudas de gerentes de PYMEs. Luego, ese contenido se podría reaprovechar en múltiples formatos: YouTube, reels, podcast… Parecía una estrategia perfecta para aumentar mi visibilidad y generar más impacto. Pero había un problema.
El Espejismo de las Buenas Ideas
Una idea puede ser brillante y, aun así, no ser la adecuada para ti. Mi error no ha sido solo centrarme demasiado en lo digital, sino también dejarme llevar por ideas que, aunque tienen sentido, no encajan con mi realidad ni con la de mis clientes.
Porque la realidad es que la mayoría de mis clientes no son plenamente digitales. Usan poco LinkedIn, no escuchan podcasts con regularidad y su manera de informarse y tomar decisiones de negocio no está en las redes sociales, ni en formatos de contenido digital. Lo que realmente funciona para atraerles no es un canal de YouTube con vídeos estratégicamente optimizados, sino, por ejemplo, una conferencia en un evento de PYMEs donde puedo conectar cara a cara con ellos.
Estrategia No Es Hacer Más, Sino Hacer Mejor
Ya he hablado antes de esta idea. Reflexionaba sobre si una estrategia de marketing 100% digital es siempre la mejor opción. Y especialmente en este otro, que es el origen de esta reflexión, donde explicaba cómo no se trata de vender más, sino de vender mejor. Hoy me doy cuenta de que he estado ignorando mi propio consejo.
Es fácil caer en la trampa de optimizar y expandir lo que ya haces en lugar de dar un paso atrás y preguntarte: ¿Estoy dedicando mi tiempo y recursos a lo realmente efectivo?
Porque la clave no es añadir más tareas a la lista, sino asegurarte de que las que ya haces son las correctas. Si ya estás haciendo todo lo que deberías hacer y tienes margen para explorar nuevas iniciativas, adelante. Pero nunca a costa de dejar de lado lo que es realmente rentable para ti.
Cómo Evitar Este Error en Tu Empresa
Creo que este es un error en el que podemos caer muchos y se extiende a las empresas. Aquí algunas preguntas que pueden ayudarte a evitar caer en esta trampa:
- ¿Lo hago porque es lo correcto o porque es lo que sé hacer mejor? A veces nos aferramos a lo que dominamos, en lugar de lo que realmente funciona.
- ¿Esto me acerca a mis clientes o solo a un público más digital? No todo el mundo consume contenido de la misma manera. Ahora la tendencia es que, vendas a quien vendas, estés en Instagram. ¿Seguro que hay un porcentaje interesante de tu público objetivo allí? Si la respuesta es que si, adelante. Pero sino, piénsatelo dos veces antes de dedicar tiempo y recursos a ello.
- ¿Qué me ha funcionado realmente hasta ahora? Volver a lo básico y analizar qué canales han generado más clientes y mejores resultados es clave.
- ¿Estoy sacrificando algo más efectivo por una idea que “tiene sentido”? No confundas una estrategia lógica con una estrategia adecuada para tu caso.
A partir de ahora, voy a aplicar mi propio consejo. Antes de embarcarme en una nueva iniciativa de marketing, me haré estas preguntas. No se trata de hacer más cosas, sino de hacer las cosas correctas. ¿Y tú? ¿Estás enfocando tu esfuerzo donde realmente importa?


