Todo encaja.
El diseño está cuidado, las campañas bien configuradas, los formularios optimizados, las automatizaciones funcionando. La campaña es técnicamente impecable.
Y sin embargo… los resultados no son lo que esperabas.
Porque una cosa es tener campañas perfectas en forma, y otra que estén vacías de fondo. Para que tus campañas sean efectivas, tienen que conectar con tu cliente más allá de lo formal. Le tienen que llevar a la compra.
Actualmente el marketing que vemos se compone de mensajes que suenan bien, pero que no dicen nada. Buscamos acciones que generen clics, pero no nos preguntamos por lo que debería pasar después.
¿Qué nos ha pasado?
El marketing digital supuso el cambio del marketing de las estimaciones y las decisiones basadas en la experiencia, a un marketing gestionado cada vez más en base a los datos.
Y, sin darnos cuenta, hemos terminado haciendo un marketing irrelevante. Un marketing que si cambiamos el logo de la empresa, podría valer para cualquiera de nuestra competencia.
Ya no emociona. Ya no genera recuerdos. Ya no conecta.
Las marcas suenan igual. Los mensajes se repiten. Las ideas originales se desechan porque “no están validadas” o porque pueden suponer un riesgo. “Mejor hacemos lo que parece que le funciona al resto.”
Nos obsesionamos con lo que podría funcionar, con el texto perfecto, el CTA que obtendría más clics, etc., y dejamos de preguntarnos por qué nuestro producto es el más adecuado para nuestros clientes.
Hemos perdido el la capacidad de asombrar.
Y si no somos relevantes, no hay marketing.
Porque el buen marketing no solo convence, también conmueve.
Nos toca, nos remueve, nos invita a actuar. Nos hace sentir algo.
Eso es lo que estamos perdiendo: la capacidad de provocar una reacción genuina. Ese pensamiento de “esto es exactamente lo que estaba buscando, lo quiero comprar ahora mismo”.
¿Y si volvieras a comunicarte como si tu cliente te importara?
Haz la prueba.
Lee tu próximo email, artículo o presentación. Y pregúntate:
¿Esto inspira?
¿Esto emociona?
¿Esto sorprende?
Si no puedes responder que sí a al menos una… probablemente es que tu comunicación no dice nada relevante. Aunque sea técnicamente perfecta.
Ejemplo real:
He hecho una búsqueda sencilla en Google “agencia de marketing digital en XXX” (omito la provincia y borro el logo (¡maravillas de la IA!), y esta es la agencia que me he encontrado como primer resultado.
Ejemplo de web perfecta para el SEO, pero de mensaje irrelevante
A nivel SEO es perfecta. Las palabras clave correctas (marketing digital, cerca de, centro), el nombre de la provincia, etc. Y seguro que le llegan algunos leads, pero ¿qué tipo de leads?
¿Qué te motivaría a contratar sus servicios? Como mucho que está cerca de donde tu estás, pero ¿qué más?
Lo racional justifica. Lo emocional decide.
Mi recomendación, que yo mismo debería aplicarme, es cambiar el punto de vista. Es ponerte en el lugar del cliente que quieres captar y preguntarte ¿este anuncio/contenido me engancharía? ¿Me llevaría a la acción? (No siempre tiene porque tratarse de comprar algo).
¿Cómo crear campañas que digan algo y además funcionen?
Aquí tienes una pequeña guía para revisar tus campañas y darles la vuelta desde dentro, sin perder de vista los resultados:
1. Empieza con una emoción, no con una oferta
En lugar de arrancar con “-10 % solo esta semana”, empieza por una situación que tu cliente viva de verdad. ¿Qué le preocupa? ¿Qué desea? ¿Qué le haría pararse y decir: esto es para mí?
Ejemplo: Fintonic. Es un buen ejemplo de las tres cosas. Emoción, acción, historias y llamada al acción.
2. Sé muy concreto con la historia que cuentas
No digas “nuestros clientes están encantados”. Di: “Ana dejó de perder horas en hojas de cálculo desde la primera semana”. Lo concreto conecta. Lo abstracto se olvida.
Ejemplo: Buy me a coffee (plataforma de crowfunding). Uso inteligente de los testimonios
3. Termina siempre con una acción clara
El contenido emocional abre la puerta. Pero alguien tiene que dar el paso. Usa frases directas, realistas, sin adornos: “Pruébalo hoy”, “Escríbenos y te contamos”, “Así lo resolvimos para otro cliente como tú”.
Asesor de marketing y negocio para empresas. Ayudo a profesionalizar el marketing: orden, foco, método y medición de lo que importa, para ventas rentables. +25 años en marketing, 6 libros publicados. Profesor y conferenciante.
Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Funcional
Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
Pingback: El marketing imperfecto que te diferencia: cuando ser humano deja de ser un riesgo y empieza a ser tu ventaja | Tristán Elósegui